Bauhaus_100(x3)

Un tributo a la escuela de arquitectura, diseño, artesanía y arte fundada en Weimar en 1919 en conmemoración del centenario de su inauguración.

Puede ser que no la conozcas pero es parte de tu vida, de la imagen que del mundo tienes. De hecho, es el pilar básico de las artes visuales del siglo XX y XXI. Bauhaus es la escuela, el proyecto que determinó de forma absoluta la manera en la que entendemos cual ha de ser la forma de los muebles, de la arquitectura, de los objetos y el diseño gráfico durante los últimos dos siglos. Y eso a pesar de que los fascistas la intentaron enterrar en el olvido. Lo que ellos no sabían es que Bauhaus era semilla y floreció. Y aún florece.

Bauhaus fue el descubrimiento de que lo útil y popular puede además ser bello, uniendo el Arte a la Técnica, dándole un nuevo sentido al termino «Artesanía», combatiendo la fealdad y la misería de la era industrial, sucia, oxidada  y polvorienta. Bauhaus abrió un hueco entre nubes de humo y la luz penetró. Y ya son 100 años de luz que siguen luciendo en todo su esplendor, jovial y fresca, como una tarde de primavera.

La juventud y la vida son persistentes y obstinadas tanto en seguir viviendo como en disfrutar. Y las utopias. Siempre parecen haberse ido cuando, realmente, han estado ahí, agazapadas, haciéndonos andar hacia ese horizonte que nunca alcanzamos pero que nos hace andar, movernos, avanzar.

La historia de la Bauhaus es la historia de una Trinidad, de tres sedes, tres directores, tres etapas y tres aventuras de descubrimiento e igualdad, donde el mérito y la diversión corrían a raudales y sin complejos, atreviéndose a romper todas y cada una de las convenciones establecidas. Resulta curioso saberse hijos de ellos en un obscura época de conformismo y ausencia de militancia. Curioso, en el mejor de los casos.

La colección consta de tres piezas, selladas, numeras y firmadas por el autor, en una edición limitada de 100 unidades.

Todas las composiciones están impresas manualmente con tipos móviles de madera y plomo, en una prensa Korrex Hannover de 1964 sobre papel Freelife Vellum White 170 g., de Fedrigoni. Todos los procesos –tanto de montaje como de impresión– son íntegramente manuales.

Tamaño: 50x70cm. (19 ¾x27 ½”)


Un bunker es un lugar de resistencia y supervivencia, un lugar donde resistir a la turba enfurecida o llegado el caso, al enemigo. Y en estos  tiempos de «progreso» audaz, de inacabable rapidez, de «originalidades» conformistas, es ese lugar donde reposar, donde esperar y contemplar la tarde sin prisas; mirar al pasado, y entender que ya nunca cambiará… La ventaja de ser obsoleto es que las cosas ya son, y no dejarán de ser. Permanecerán así, por siempre. Mirar al pasado te permite reírte del presente y mostrarle a tus coetáneos que la originalidad es una filfa.

Así es como Jesús Morentin, «Bunkerman», el hombre escondido tras el bunker decidió llegar a este trabajo, homenajear a aquellos que sobrevivieron en espíritu en su centésimo aniversario. ¡Qué viva la semilla sembrada en el Bunker!
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Textos de Txus Marcano

La colección consta de tres piezas, selladas, numeras y firmadas por el autor, en una edición limitada de 100 unidades.

Todas las composiciones están impresas manualmente con tipos móviles de madera y plomo, en una prensa Korrex Hannover de 1964 sobre papel Freelife Vellum White 170 g., de Fedrigoni. Todos los procesos –tanto de montaje como de impresión– son íntegramente manuales.

Tamaño: 50x70cm. (19 ¾x27 ½”)


Mi gratitud a todos aquellos que de un modo u otro han contribuido en este proyecto. En especial a Arnau Estela; gracias a su generosidad –y a su magnífica Korrex Hannover– puedo seguir imprimiendo año tras año todos mis proyectos. A Txus Marcano  por enriquecer el presente trabajo con los textos que lo acompañan. A la incombustible Cecilia Górriz, a los mandos de la parte técnica de la web haga sol o llueva y finalmente a Albert Vidal, siempre dispuesto (si no se ha olvidado el teléfono en casa). A todos ellos muchísimas gracias!

Jesús Morentin, bunkerman.